Dar, celebrar y agradecer.

Dar, celebrar y agradecer.

Es común que lleguemos a pensar que por el simple hecho de ser o estar, las cosas que deseamos llegarán solas. Por ejemplo, ¿por qué agradecer y luchar por un trabajo en el que estás más de ocho horas detrás de un escritorio?

Pocas veces reflexionamos sobre la importancia de disfrutar de lo que tenemos. No basta con dejarlo solo en un sentimiento remoto, sino que hay que transformarlo en una actitud consciente de que estamos dispuestas a dar y celebrar esas pequeñas cosas que da la vida.

Piensa, ¿qué le diste tú al año pasado? ¿Y al mes pasado? ¿A la semana que terminó? ¿Cómo celebras esos logros, por pequeños que sean? Cuando no somos capaces de agradecer, es difícil celebrar y dar algo a cambio.

Se trata de un círculo vital que nunca se detiene, en el que todo el tiempo estás aprendiendo y adquiriendo experiencia. Cada pieza y cada momento son clave:

  • Dar: Es el primer paso y sin él, el esquema se rompe. Enfócate en poner todo tu esfuerzo, determinación, fuerza y coraje en ello. Cuando le imprimes pasión a lo que haces, los resultados son enormes.

  • Celebrar: Es como cuidar una flor. Con trabajo diario y dedicación, cada pétalo brillará y florecerá con luz propia, dándole el reconocimiento como la más bella, la más especial y la más importante. Si te es complicado celebrar tus victorias y aciertos, por menores que parezcan, comienza por dejar de lado el pasado y mirar siempre hacia el frente.  

  • Agradecer: Tienes que empezar por darle el justo valor a todo lo que has logrado y sentirte orgullosa de ello, enfocándote en lo que tienes y no en lo que crees que te hace falta. Por redundante que parezca, pensamos más en aquello que no tenemos y que, según nuestros esquemas y estereotipos, nos haría más felices, más bellas y más fuertes.

Se trata de un ejercicio de prueba y error. Cuando cambias tu perspectiva de la vida y de lo que te rodea, las barreras de la mente y alma desaparecen.

 

Come bien

Dar, celebrar y agradecer.